¿Quiénes somos?


No somos los más rápidos, ni los más técnicos, ni los que mejor suben, ni los que mejor bajan, ni los que más kilómetros hacen, ni los que más pulsaciones alcanzan, ni los que mejores bicicletas tienen, ni los que más entrenan, ni los que mejor saltan, ni los que mejor derrapan, ni los que mejores caballitos hacen, ni los que mejor pasan por trialeras, ni los que mejor vadean ríos y arroyos, ni siquiera los que mejor se toman las cañas de después. Somos todo lo contrario, somos diferentes, somos perdedores.

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martes, 25 de enero de 2022

Mantenimiento de núcleo fallido. Perdedorismo 100%

En la entrada anterior os contaba que movido por una necesidad imperante había adquirido una bicicleta de montaña Conor PRO 750 SP de (calculo) 1996 en razonablemente buen estado. Y que había salido a dar una vuelta con ella en parte para hacer unas fotos que ilustrasen la entrada y en parte para probarla antes de desmontarla por completo.

Pero ya llegando a casa empecé a notar un comportamiento extraño en la rueda trasera que se fue agudizando hasta imposibilitar el uso de la bici porque el núcleo que quedaba "atascado" y la rueda libre no funcionaba. En otras palabras, cuando dejaba de pedalear, el casete seguía girando en vez de quedarse quieto parao (es cuando la rueda por mediación de los trinquetes del núcleo hacen ese sonido de bici tan maravilloso) y eso hacía que la cadena se destensara hasta que la rueda libre volvía a funcionar de nuevo y se recuperaba la tensión de golpe.

En este vídeo corto parece que estoy entrenando para abrir cajas fuertes pero con la rueda y el casete desmontado se ve claramente (casi al final del vídeo) cómo el núcleo se atasca cuando trato de girarlo en sentido antihorario.

Claramente el núcleo necesitaba un mantenimiento consistente en desmontaje, limpieza, lubricado y vuelta a montar. Y me puse manos a la obra esa misma tarde. 

Vemos que en el eje trasero tenemos un sistema de conos y tuerca-contratuerca tradicional. 


Lo más sencillo es sacar todas las tuercas de uno de los lados. En mi caso del lado contrario al núcleo. Tendremos que aplicar una llave a cada lado del eje o este rotará y no podremos aflojar las tuercas.


Una vez flojas es más rápido terminar de sacarlas con la mano. Esta pieza que veis en mi mano es el llamado "cono".


Y eso me permite sacar el eje por el lado del núcleo sin necesidad de quitar tuercas por este otro lado.


Tras retirar el eje ya podemos ver las bolas. Y mucha mierda en el ala del buje, por cierto. 


Quitamos el guardapolvos y las bolas quedan al descubierto. En el lado del núcleo hacemos lo mismo y sacamos las bolas de ambos lados.


Limpiamos bien las cazoletas donde se alojan las bolas.


Por ambos lados. Retiramos los restos de la grasa antigua. Observad esas dos muescas en los laterales de la cazoleta de las bolas del lado del núcleo.


Y limpiamos el hueco del eje. Unos cordones viejos vienen muy bien para hacer esta limpieza haciéndolos pasar de lado a lado.


Ahora viene lo importante. Porque el fallo es del interior del núcleo y lo que hemos hecho de momento no solucionaría el problema. Es necesario desmontar el núcleo del buje. Es frecuente que esto se haga con una llave allen grande, pero en el caso de este núcleo hay que usar una llave específica que no tengo para desenroscar la cazoleta. Así que la solución, según he visto en vídeos de Youtube, es darle con talento con un destornillador plano de manera tangencial. 


Pero, para mi vergüenza (he aquí el fail proio de Perdedores BTT) he tenido huevos a sacar la cazoleta por muchas ganas que le ponía a la hora de dar martillazos. Así que, sabiendo más o menos que el problema vendría derivado de la falta de uso opté por echarle aceite a la ranura entre la cazoleta y la superficie interior del núcleo con la idea de que el aceite penetrara y limpiara/lubricara el cuerpo interior del núcleo resolviendo así el problema.


La cánula del spray de aceite me vino de perlas en esta ocasión. Tras aplicar bien aceite hice girar el núcleo un buen rato para que este se repartiera uniformemente.
Tocaba ahora volver a montar empezando por aplicar una buena cantidad de grasa en las cazoletas de las bolas.


Y luego colocarlas aprovechando que se quedarán pegadas en la grasa.


Queda poner el eje y hacer bien el juego de tuerca-contratuerca para apretar los conos y que la rueda gire feliz sin tener holgura. 

La operación, si bien hubiera requerido del desmontaje completo del núcleo, parece tener éxito. En el siguiente vídeo podéis ver cómo la rueda libre vuelve a funcionar.


Ya no se mueven la cadena y los platos y bielas al girar la rueda trasera.

domingo, 23 de enero de 2022

Mi nueva bici vieja para futuros viajes... viene con sorpresa: se atranca el núcleo!

Cuando el diablo se aburre con el rabo mata moscas. No es la primera (ni la segunda) vez que una entrada de este, vuestro blog, comienza con este dicho popular. Ha vuelto a pasar que la cabeza se pone a funcionar y lo que nace siendo una idea peregrina se acaba convirtiendo en la adquisición de una  bicicleta. Y es que cuando se junta la tentación con las ganitas solo tenemos que sumar dos más dos para que en mi casa aparezca una bici nueva (vieja, esta que acaba de entrar es vieja).

Pero empecemos por el principio, que esto, como todo, tiene un motivo de ser y gran parte de la culpa, no lo negaré, la tiene Youtube. Soy una víctima de la influencia de los vídeos de cicloturismo. Y es que el bikepacking está muy de moda y uno es humano y tiene debilidades. Total, que barruntando la posibilidad de participar (en primavera, si acaso. Ya veremos) de algún viaje en bicicleta me di cuenta, para mi espanto y horror, de que no tengo una montura que pueda usar con tal propósito. Y claro, el cerebro, casi sin quererlo, manda señales eléctricas a los dedos que se ponen a teclear cosas en el buscador de Wallapop y cuando te quieres dar cuenta ya has entrado en una espiral de crearte una necesidad que o te haces con ese nuevo objeto de deseo o te da un síncope. Problemas del primer mundo, claro. Pero... ¿Qué quieres que te diga? Seguro que vosotros también tenéis vuestras taras.

En este contexto, como digo, me puse a buscar un cuadro que sirviera como base a mi nueva bicicleta viajera  porque el resto de componentes para montarla completa los tengo de antiguos proyectos o del propio síndrome de Biciógenes

Los requisitos imprescindibles además de que fuera de mi talla, lógicamente, eran: 

  • Bajísimo coste.
  • Cuadro rígido.
  • Con pivotes para frenos a llanta. 
  • Cuadro de aluminio (preferiblemente) o acero.
  • Discreto. Poco "apetecible" para los ladrones.
  • Fiable. 
  • Con roscas para portabultos en punteras y en tirantes.
  • Con pipa de dirección constante de 1-1/8.
  • Para ruedas de 26".

Clarísimamente ninguna de las bicis que tengo cumplen estos requisitos. La que más se aproxima es la Kona, pero bastante le he faltado ya al respeto a ese pedazo de cuadro con la transmisión monoplato o el manillar de doble altura como para encima cascarle un transportín. Además se me llevarían los demonios si en el transcurso de un viaje, qué se yo, por cualquier país con un índice de delincuencia alto me la roban a punta de pistola. Que se de buena tinta que este tipo de peligros son el día a día de los aventureros de los viajes (internacionales en este caso) en bicicleta.  

Con un presupuesto de menos de 50 € hay mucho donde elegir. Varios cuadros Rockrider fueron a mi sección de favoritos. Un Trek me tentó pero se iba de presupuesto. Y a puntito estuve de comprar un Specialized Hardrock. Pero entonces vi por un precio que no pude rechazar una bici completa que cumplía con todos los requisitos. Y al preguntar si seguía disponible y sin yo pedirlo, el vendedor, que tenía cierta urgencia por venderla para hacer hueco en el trastero, me hizo una rebaja del 25%. Y estaba a apenas cinco minutos en coche así que no tuve dudas y un buen sábado a costa de perder la posibilidad de echarme la siesta fue a buscarla y me traje a casa una Conor PRO 750 SP.

Lo de SP seguro que es por los colores de la bandera de España. Yo creo que es una especie de edición especial limitada porque tirando de hemeroteca no he encontrado este modelo en los listados de precios que traían hasta no hace tanto las revistas del sector. 

De esta bicicleta me interesa solo el cuadro, de acero del malo, de mi talla, con roscas... vamos, que cumple todas las condiciones. La idea es desmontarla pero no pude resistir la tentación de darme una vueltita con ella para ver qué tal iba. Tuve que ajustar el cambio y el freno trasero además de lubricar la cadena que tenía polvo del parque de Polvoranca desde 1996. Por lo demás estaba, aparentemente, en orden de marcha.

No me costó mucho identificar el grupo. Toda la transmisión y los frenos son Shimano Alivio. En concreto de la tercera serie, de 1996 como podemos consultar en la web de Shimano.  


Triple plato de 42,32 y 22 dientes y bielas de 170mm. Algún diente del plato grande estaba "mellado".

Siete coronas en el casete 11-28 prometiendo 21 velocidades. Todo un reclamo para la fecha. Con el odioso protector de plástico que evita que la cadena caiga al interior de la rueda que solían llevar las bicis de calidad discreta por entonces. Y con dos roscas como dos soles en cada puntera a las que les puse unos tornillos (y se han quedado puestos) para comprobar que las roscas estaban intactas. 

Dirección roscada y potencia de 120mm con cierto ángulo positivo. Manillar estrecho de aluminio. La postura no es exageradamente "racing" para la época pero sé que yo no aguantaría muchas horas encima de esta bicicleta. Se nota la dirección algo nerviosa. Será, imagino, por tener un ángulo de dirección tirando a vertical, como solía ser habitual   

En 1996 la horquilla de suspensión ya empezaba a formar parte de los componentes de las gamas medias y bajas. La que trae esta Conor es terrible, Dará apenas 40 o 50 mm y funcionando con muelles y sin ningún control de rebote es imposible no hacer tope en extensión al levantar la rueda delantera del suelo, Pero precisamente por ser de muelles sigue funcionando bien después de tanto tiempo. Si fuera de elastómeros (gomas) estos se habrían podrido. Si fuera de aire o de aceite o ambos tal vez las juntas se habrían echado a perder. Esta, como digo, funciona como el primer día: mal.

Y además, por primera vez, he notado la falta de rigidez. Cuando giraba bruscamente notaba como las zapatas del freno (cantilever también Alivio) rozaban la llanta.

Puños (grises) de espuma, acoples de manillar (cuernos) rojos a juego con el cuadro y manetas de freno y pulsadores Alivio. Para frenar con un mínimo de garantías hay que usar los 4 dedos pues las zapatas están cristalizadas. 


El sillín, gris como los puños (me flipa la combinación) tiene un pequeño desperfecto. Tras tantísimos años es inevitable que una bici esté impecable. Es mullido y ancho. Tiene pinta de ser cómodo, veremos cómo se lleva con mi trasero tras varias horas de uso. No tiene ni hueco ni carril central ni ninguna de estas moderneces. 


Las cubiertas también son grises para completar el espectáculo cromático. De 1,95 de ancho como solía ser estándar en la época. Están un poco cuarteadas por el paso del tiempo. Son propias de la marca Conor. 


El aro delantero presume de ser de aluminio y también lleva la pegatina de Conor. 


El aro trasero, en cambio, es de la marca Rigida. Tal vez no sea el original. A los bujes nos les he encontrado indicativo alguno.


He tenido la oportunidad de pesar la bici y daba 14,74 Kg. Nada más y nada menos. Creo que esta bici, en su día, puso dar muchas satisfacciones a su propietario. Si ese individuo hubiera sido yo sé que me las habría dado.

Pero ya volviendo a casa tras un paseo de apenas 5 kilómetros sucedió que la bici comenzó a hacer cosas raras. Al dejar de dar pedales la cadena perdía la tensión. Fijaos en la cadena en el siguiente vídeo:

 Sin duda tenía que hacerle algo de mantenimiento al núcleo porque no es normal que los pedales giren cuando se lo mande la rueda trasera tal y como podéis ver en este otro vídeo, ya en casa:

Lo solucioné, al menos de manera temporal como podréis ver en otra futura entrada.

Y siendo que la prueba la hice un viernes por la tarde, al día siguiente a media mañana así es como está el cuadro. Peladito esperando recibir componentes tras una buena limpieza con desengrasante.

Tal vez todo esto, mis intenciones de hacer una escapada, un viajecito en bici... se queden en nada. El tiempo lo dirá. Pero estoy disfrutando de lo lindo y, qué queréis que os diga, los 30€ que he pagado por la bici los estoy disfrutando simplemente con escribir esta entrada. Y vendrán más, prometo compartir el proceso para vuestro regocijo.