¿Quiénes somos?


No somos los más rápidos, ni los más técnicos, ni los que mejor suben, ni los que mejor bajan, ni los que más kilómetros hacen, ni los que más pulsaciones alcanzan, ni los que mejores bicicletas tienen, ni los que más entrenan, ni los que mejor saltan, ni los que mejor derrapan, ni los que mejores caballitos hacen, ni los que mejor pasan por trialeras, ni los que mejor vadean ríos y arroyos, ni siquiera los que mejor se toman las cañas de después. Somos todo lo contrario, somos diferentes, somos perdedores.

martes, 16 de agosto de 2016

Pedalea Mundo

Ferrán, el protagonista de esta entrada, es un antiguo compañero de oficina de varios miembros de la pequeña comunidad de perdedores.

Recientemente se ha liado la manta a la cabeza y como él mismo dice en su web, lo ha dejado todo para cumplir un sueño sobre ruedas.

Seguiré sus aventuras puntualmente en las actualizaciones que vaya publicano en su web:

http://www.pedaleamundo.com/

miércoles, 6 de julio de 2016

BiciCoa 2016

¿Se puede considerar tradición un evento celebrado por tres años consecutivos? Me gustaría pensar que sí y que la BiciCoa se ha convertido en la cita anual por excelencia de nuestra pequeña comunidad de perdedores.

A la edición de este año, el 25 de junio, acudieron Pablo, Miguel, Jaime, Lude, Raúl, Jesús, El Bombi y un servidor. Ocho bicicletas en total...y habrían podido ser doce si Susana, Juancar, Néstor y Jaime (otro Jaime, no el titán extremeño) no hubieran sufrido contratiempos de última hora que les impidieron acudir a la cita en unos casos o hacer la ruta en otros. El año que viene contamos con vosotros, por supuesto.




Tengo que reconocer que el recorrido de este año no acababa de convencerme. Demasiado corto, tal vez. Con casi todo el desnivel acumulado en los últimos kilómetros. Mi intención al diseñarlo fue rodar por el mayor numero de senderos posible y tratar de no repetir demasiado los caminos recorridos en años anteriores: muy difícil. Pero no hay mal que por bien no venga. Que la ruta fuera corta le vino bien a los perdedores con peor forma física. Y es que en este grupo somos así... algunos tienen que echar el pie a tierra para superar las cuestas más prolongadas y los calambres y otros terminan la ruta sin despeinarse.Por suerte no hubo que lamentar ni caídas ni averías... pero sí mucho calor.


El track puede descargarse de Wikiloc


Sirvan los párrafos anteriores como resumen para los que tengáis prisa, que ahora nos meteremos en faena y entraremos en detalles. Había citado a los perdedores a las 10:30 para comenzar a dar pedales sobre las 11:00. Puse el despertador a las 9:30 para desayunar tranquilamente y al levantar las persianas vi que Jaime y Raúl ya estaban esperando fuera. La invitación a la BiciCoa no incluía desayuno, es algo que tendré que dejar muy claro en la próxima edición. El resto de amigos fueron llegando poco a poco y sorprendentemente respetando los parámetros razonables de la puntualidad. Entre abrazos sentidos, saludos cordiales y bromas más o menos groseras se sacaron las bicicletas de los coches, nos calzamos las zapatillas, rellenamos los bidones de agua y le damos un último punto de presión a las ruedas cruzando los dedos para que Miguel no vuelva a darnos la ruta como el año pasado con sus problemas con los tubeless. Poco más: foto de grupo de rigor y foto individualizada para sentirnos importantes y... ¡A dar pedales!




La primera parte de la ruta es bastante llana y transcurre por pista ancha y en general de buen firme a excepción de un pequeño tramo de descenso en el primer kilómetro: se desciende hasta un arroyo por un camino bastante roto por las roderas de agua y con algunas piedras sueltas. Tratando de aprovechar una roca del borde del camino para saltar, Raúl estuvo a punto de ir al suelo y llevarse a Lude con él...pero pudo recuperar el control de su bicicleta y salvar la situación. Según declaraciones del protagonista, como en todo momento la bicicleta se mantuvo entre sus piernas no cuenta como caída. Y a nosotros nos parece una explicación de lo más razonable y de una lógica aplastante, así que ni hablar de caída.



En los seis kilómetros que separan el punto de partida de Las Navas del Marqués ya se veía quién iba más fuerte y quién lo iba a pasar peor con el paso de los kilómetros. Miguel y Jaime tiraban del grupo en cabeza mientras el resto especulábamos un poco con nuestras energías. En la urbanización Los Matizales nos reagrupamos y atravesamos el polígono industrial por la calle principal para salir a un camino que corre paralelo a la M-505 por el lado izquierdo en dirección a Madrid. Se trata de un trazado muy divertido, a veces pista, a veces sendero y muy rápido. A Miguel le faltó poco para comerse un pino que parece que alguien colocara a propósito para que se estrellara un perdedor. Yo, lo reconozco, también le pase cerquita. Muchas rocas y raíces invitaban a saltar y me da rabia no haber ido por detrás de los más juguetones para ver cómo gestionaban según qué obstáculos.




Cruzamos la carretera al final del camino hacia la zona recreativa conocida como "El Valladar" y tras una breve pausa a la sombra (ya hacía calor) giramos 180º para volver a Las Navas del Marqués por el lado contrario de la carretera. Tomamos un sendero estrecho de carácter ascendente que poco después se convierte en pista para finalizar, con algún tramo divertido, en la glorieta del restaurante Magalia. En uno de los tramos más llanos me veo rodando solo entre dos aguas. Los que querían ir más rápido iban por delante y los que tenían menos fuerzas iban por detrás con algunos acompañantes... ¿Organizo una ruta con 7 colegas para terminar dando pedales yo solo? Somos perdedores, lo llevamos en los genes.
       



Estamos a mitad de ruta, pero queda lo mejor: el rápido sendero que nos llevará desde Las Navas del Marqués hasta el barrio de La Estación y las largas subidas por los alrededores de la Ciudad Ducal.
El mencionado sendero es de los pocos que conozco por la zona y aunque ya lo recorrimos el año pasado merece la pena repetir tantas veces como sea necesario. Es bastante recto y realmente no entraña más dificultad que algunas raíces y piedras y, eso sí, las numerosas piñas que hay que esquivar para que no te hagan caer. El primero en tirarse fue Jaime y detrás Raúl, como si fuera una competición de descenso. Una salida de cadena le impidió a Raúl su reto de alcanzar a Jaime. Tercero fui yo y creo que fue la vez que más rápido bajé por ese sendero... al punto de pasar miedo en un par de ocasiones. Por suerte nadie se cayó y pudimos reagruparnos al final en el camino de acceso a la estación de ferrocarril de Las Navas del Marqués.




Tras pasar una cancela toca subir una rampa corta pero muy puñetera por tener mucha piedra suelta y por estar completamente descubierta de árboles... y el calor no facilitaba las cosas. Serían apenas doscientos metros pero se pasó un mal rato, Giro a la  derecha para comenzar un suave descenso por una pista ancha que abandonamos pronto para tomar, otra vez a la derecha, un camino entre jaras que desciende en pendiente muy pronunciada, hasta el arroyo del Corcho. Como bien señaló Jesús, es una pena no conocer algún sendero que aproveche este desnivel y tener que bajar por un camino ancho que no aporta demasiada emoción al descenso.



Cruzamos el arroyo del corcho entre vacas y terneros y llenamos los bidones de agua fresca en la fuente que nos encontramos al otro lado y cuya existencia yo había olvidado. Me vino de lujo porque por culpa del calor apenas me quedaba agua. Empezaba lo malo... bueno, hay gente que disfruta con las subidas. No es lo mío, francamente. Rodamos unos cientos de metros paralelos al arroyo para poco a poco girar a la derecha para encarar un fuerte ascenso hasta, prácticamente, el embalse de Ciudad Ducal. Me quedé atrás tratando de acompañar a Jesús... que tras seis meses sin montar en bicicleta no pudo más y aprovechando que Pablo había parado a recuperar el aliento en una sombra decidió echar pie a tierra para coger aliento.   


Bajamos hasta casi el nivel del agua del embalse y lo rodeamos por el camino que lo bordea (no me cansaré de ir a este embalse, ya sea a montar en bici, a pescar o a pasear) para encarar la última y dura subida hasta casi recuperar la cota inicial. Las cervezas frías que nos esperan a apenas un par de kilómetros son motivación suficiente para apretar los dientes y echar el resto. O la pota, porque alguno iba bien tocado a causa de la falta total de entreno.




Nuestros familiares y amigos nos recibieron, de vuelta al punto de partida, con globos de agua. No os creais que nos molestó. El sol pegaba de lo lindo y se agradecíó ese recibimiento pasado por agua. El resto del día discurrió, como podéis imaginar, entre cervezas, pinchos, chuletas, chupitos y muchas risas.



Mención aparte merece el regalazo que se curró Raúl. Cuando lo vi me quedé sin palabras y sigo sin ellas. Os lo muestro en foto para que vosotros mismos lo valoréis. Mide unos 60x20cm aproximadamente, para que os hagáis una idea.



Y para terminar, por supuesto, agradezco a mi querida Lourditas todo el trabajo extra y la paciencia para ayudarme a preparar este evento y aguantar a este grupo de perdedores que pierden la cabeza por una buena ruta en bici... si va seguida de una barbacoa. Ya estoy pensando en la edición del año que viene.

Os dejo las fotos individuales por si las queréis imprimir para colgarlas en la cabina del camión.
















 

jueves, 16 de junio de 2016

Titanes....o titanitos (por Jaime)

Me alegra mucho cuando algún compañero se toma la molestia de preparar una entrada para compartir alguna experiencia ciclista con el resto. En esta caso Jaime nos cuenta cómo ha pasado de perdedor a titan en apenas un par de semanas.

"El reto llegó una noche de Romería, un par de amigos y compañeros de ruta, que habían tomado más bebida isotónica de la cuenta me enseñan una imagen del móvil y entre balbuceos entiendo que hay 20 plazas disponibles para recorrer la Titán Xtrem las Villuercas (patrocinada por Skoda). Sólo queda una semana, pero entre risas y por no aguantar el "eres un gallina" o el "no tienes co...nes", a eso de las 00:30 de la noche enviamos un e-mail a la organización con todos nuestros datos de inscripción. La sorpresa es mayúscula cuando nos responden cinco minutos después aceptando esa solicitud.

A partir de ese momento empiezan las quejas, justo en el mismo momento en el que analizamos lo que acabábamos de hacer, mis dos compañeros de ruta montan asiduamente, pero yo, llevo mucho tiempo sin montar en serio y en mi último mes cuento con 35 km en las piernas... ¿Cómo se prepara una ruta de 70 km y 1800 metros de desnivel positivo en esas circunstancias? y más aún, ¿Cómo se hace eso en una semana? "De perdidos al río" otros 25 o 30 km ese fin de semana y con lo puesto nos presentaos los tres en Logrosán el día de la prueba.


La expectación es increíble, muchísimos voluntarios, una brillante organización y muchos, muchísimos ciclistas. Los nervios corren por dentro de mí: "llegaré, no llegaré, seré capaz, será duro..."

Comienza la ruta un poco más tarde de lo normal por un percance (un accidente de coches se llevó a dos voluntarios de Protección Civil) y comenzamos a rodar. El ritmo es lento, demasiado ciclista en pistas bastante estrechas. Así corren los kilómetros, primero de ascenso y luego de bajada. En esta primera bajada uno de mis compañeros de ruta mete la rueda en un cortado, la dobla y vuela por encima de la bici. La rueda para el desguace y su hombro dolorido le invitan a retirarse, sólo llevábamos 15 km.



Carlos y yo continuamos y él impone su ritmo (esperándome en cada repecho). Yo, por mi parte, no estoy fino. En el kilómetro 35 los cuádriceps avisan de que la ruta se va a hacer larga, ambos se bloquean y me invitan a abandonar. Un poco de Réflex y a continuar. A partir de este momento, cuando lo más duro de la ruta ya ha pasado, yo me encuentro cada vez peor: las piernas no dan descanso y los cuádriceps golpean poco a poco mis ánimos. En el Kilómetro 40 invito a mi compañero de ruta (Carlos, que además es mi primo) a que continúe solo en la ruta de 70 km. Yo realizaré la de 55 km. Con las piernas así no podré continuar. De esta forma él se escapa y por fin le doy un respiro para soltar toda la fuerza que tiene acumulada.


A partir de ese momento comienza mi carrera personal, la bici, los cuádriceps y yo, en teoría 15 kilómetros fáciles que hago en poco tiempo a buena media, pero al llegar al desvío para la ruta de 55 km me animo y decido no tomarlo, quiero terminar la de 75, el orgullo me puede y me hace ascender un buen puerto de terreno roto por sendas en la que las piernas dan señales de que no están bien.


Acabo subiendo andando, un repecho tras otro la meta está más cerca. Una hora después llego a meta, lo he conseguido. ¿El tiempo? 5:30 horas. Reto conseguido, he llegado. No estoy contento con mi ruta, pero para el entrenamiento que tenía... no ha estado mal.


El compañero que tuvo que abandonar (Rubén, te esperamos para la siguiente) nos espera para comer, el hombro le duele, pero no tiene nada facturado, la rueda, como he dicho antes, para tirarla. Nos vemos en la siguiente.

El track puede descargarse de Wikiloc

Tras la Titán las Villuercas, llegaba la Titán de la Vera (que recorre nuestra zona y de la que hemos sido parte activa en la generación del recorrido).
En un inicio la Titán las Villuercas era también un entrenamiento para preparar esta, en este caso 90 km y 2450 metros de desnivel positivo... otro nivel.

Para esta ruta sólo me acompañaría Carlos y otro compañero de Don Benito (que acabaría exprimiendo todo de mí). Viendo lo ocurrido en las Villuercas, esta la entrené un poco, dentro del poco tiempo disponible: 60 km y 1800 metros el lunes y 35 Km y 1000 metros el miércoles (acabé muerto y pensé en no participar varias veces). Llegó el día y nos presentamos en Jaraíz donde el AD. Las Moriscas habían organizado una maravillosa prueba para Skoda.




Christian, el otro compañero me avisó desde el inicio. Su intención era conseguir que yo llegara (él sabía que llegaría, ya había recorrido todas las Titanes de este año). Carlos, por su parte, impondría su ritmo y se escaparía desde el inicio para terminar acabando en 5,35 horas (Maquinón). Nosotros, por nuestra parte, a un buen ritmo fuimos pasando avituallamientos y kilómetros y aunque en muchos momentos pensé en tomar varios atajos (es lo bueno de conocer la zona) mi compañero deseaba recorrer por completo la ruta y yo me vi obligado a seguirle.



Las piernas respondieron bien, un poco cansadas pero nada de tirones y/o calambres, sólo cansadas, realizamos los 90 km sin problema (andando la última cuesta) y acabamos con un meritorio tiempo de 6,58 horas. 



Al igual que en la anterior prueba no estoy del todo contento con el resultado, las fuerzas fallaron desde la mitad del recorrido pero seguro que fue por la falta de entrenamiento, aun así, otro reto superado





El track puede descargarse de Wikiloc



.¿Quién me lo hubiera dicho hace un mes, aquella noche en la Romería?"

¡¡¡Enhorabuena, Titán!!!

miércoles, 27 de abril de 2016

Ilustres perdedores - Miguel

Si os digo la verdad no sé ni cómo empezar a escribir de Miguel. Son tantas las cosas buenas que tiene... y tantas las cosas "malas". Valga el dato de que por su culpa este blog tiene el nombre de Perdedores BTT. Se debe a un personaje imaginario pero perfectamente verosímil inventado a medias por ambos y referido incontables veces en nuestras convesaciones por chat en los largos días (y noches) de trabajo de oficina que compartimos.



Considero a Miguel un tío bastante... particular, con un sentido del humor fuera de lo común y con las ideas muy claras. Pero que tenga las ideas claras no quiere decir que sean buenas ideas, ojo. En su "haber" pondremos la pasión que pone en las cosas que hace. En el "debe", por contra, que esta pasión en ocasiones se convierte en ansia viva. Dejadme aplicar un ejemplo ciclístico para ilustrar el argumento anterior: tras meterle (o devolverle) el gusanillo por el ciclismo de montaña (yo diria que los culpables fueron más Juancar y Jaime que yo) Miguel decidió ceder a las visitas su antigua BH Top Line y comprarse una bicicleta nueva. En cuestión de horas habíamos revisado todas las opciones que ofrecían las distintas páginas de venta de segunda mano de Internet y esa misma semana nos desplazamos desde Madrid a Talavera de la Reina porque había apalabrado la compra de una Corratec Superbow preciosa y a un precio estupendo. La bicicleta se vino de vuelta a Madrid con nosotros... para pocos meses después ser sustituida por su actual Orbea Alma comprada también de segunda mano a un particular 100% online... para a continuación cambiarle la mitad de los componentes. Sin duda era algo necesario, como diría él.



La cosa es que la Orbea Alma es una bicicleta excelente y Miguel disfruta mucho con ella... cuando reune la fuerzas suficientes para vencer la pereza y salir a montarla. Y es que nuestro querido amigo tiene un trauma como consecuencia de un gripazo que le tuvo unos pocos días en cama y que cogió por no abrigarse debidamente una mañana que salimos a dar una vuelta por la Casa de Campo. Fue incapaz de llegar a casa y tuvo que recogerle el coche escoba (bueno... su mujer en este caso). Desde entonces el siempre dispuesto Miguel se lo piensa dos veces antes de vestirse de ciclista un sábado o domingo por la mañana si el tiempo no acompaña. Prefiere quedarse calentito en la cama y jugar con la videoconsola, otra de sus grandes aficiones. Compensa esta falta de actividad física al aire libre con buenas palizas en el gimnasio. Así, aunque no se apunte a las rutas, cuando coge la bici siempre está en forma el c****ón y bajo su grito "a tope aunque me dé una aneurisma" se pone a subir a un ritmo que no hay quien lo pille. Cuesta abajo la cosa cambia. ¿Cómo decirlo sin que parezca que le estoy llamando cagón? Digamos que le tiene respeto a las bajadas. Es solamente una cuestión de confianza porque la técnica la tiene (aunque no lo sepa).


Profundizando en el aspecto puramente bicicletil no sabría definiros exactamente qué tipo de ciclista es Miguel. Así como a la mayoría de los perdedores los defino como ruteros que vamos más pendientes del paisaje que del rendimiento (con la excepción de Juancar y en ocasiones de Jaime). En cuanto a equipamiento le gusta lo mejor... y se compra lo mejor de las tiendas chinas. En cuanto a sus preferencias a la hora montar no sabría especificaros. Lo que pida el cuerpo. Eso sí, dos cosas están claras: es un ciclista social, esto es, sólo una vez me consta que haya salido de ruta él solo. La otra cosa clara es que aunque tiene el último modelo de medidor de frecuencia y cuentakilómetros no comparte las mediciones, no es un ciberciclista obsesioado con su rendimiento. En definitiva, para Miguel prima la diversión sobre la bicicleta que el sufrimiento puro por entrenar y mejorar tiempos. Y esto se lo apunto en el "haber" porque me gusta que así sea.


Y para terminar mi particular homenaje a Miguel (aunque sinceramente no sé si estoy dejándole como un pamplimas, no quisiera dar esa impresión) me gustaría recordar un par de anéctodas que ilustran que es un perdedor nato y por ende lo importante que es para este pequeño grupo de amigos.
La primera es cuando partió uno de los tornillos que fijan el sillín a la tija en el punto de la ruta más alejado de la civilización. Tuvo que hacerse media ruta con un sillín improvisado fabricado con cámaras de recambio, una botella de coca-cola que encontramos tirada en el camino y una bolsa de nylon que casualmente llevaba Raúl en su mochila. Su trasero nunca se lo perdonará, pero todavía nos reímos recordándolo.



La segunda de las grandes cagadas de Miguel fue durante la BiciCoa'15. Su rueda delantera tubelizada perdía y perdimos una hora tratando de arreglarla hasta que Jaime cogió el toro por los cuernos y le puso una cámara. Esto no lo recordamos con tanta simpatía, fíjate.



En cualquier caso y a modo de conclusión para que quede buen sabor de boca y no una errónea impresión de que ese hombre es un mamarracho, no se me ocurre mejor compinche de cañas y con todas sus peculiaridades no cambio a nuestro Miguel por nada del mundo.

Que hagamos muchas rutas más juntos y que nos sigamos riendo con tus disparates, Miguel, ilustrísimo perdedor. 

lunes, 25 de abril de 2016

Fotos inspiradoras

Sin cometarios adicionales os dejo una serie de fotos de Jaime.
Mirándolas me dan ganas de salir a montar en bici.















lunes, 28 de marzo de 2016

Semana Santa'16 - Rutas cortas entre torrijas

O rutas cortas para quitar el mono... o rutas cortas entre chaparrón y chaparrón... se me habían ocurrido varios titulos para esta típica entrada de Semana Santa en el Valle de los Pedroches.



Ciertamente los primeros días de la semana el tiempo no acompañó. Estuve consultando las aplicaciones de previsión meteorológica para móviles con la esperanza de ver soles... pero solo aparecían nubes, nubes con agua y nubes con rayos... mal tiempo para la bicicleta a fin de cuentas. De manera que mi primera salida consistió en una pequeña ruta por las cercanías del pueblo recorriendo la ruta de Navagrande hasta pasar la ermita de San Gregorio y llegar a la carretera de La Garganta. En este último tramo, antes de llegar a las ruinas de la mina, tuve la ocasión de comprobar que los mastines que cuidan las ovejas puede correr perfectamente a 40Km/h porque me salieron al paso a ambos lados del camino. Por suerte una alambrada nos separaba.



El track puede descargarse de Wikiloc

Tras avanzar unos pocos metros hacia La Garganta por la carretera y tomar el primer camino que se abre a la derecha se cruza el Arroyo Grande, este año sin ninguna dificultad ya que como ha llovido poco apenas lleva agua. Entonces comencé a remontar una larga cuesta con mucha piedra y algo rota de roderas... y empecé a ver ovejas... y empecé a escuchar ladridos... y uno de mis grandes temores se hizo realidad: vi a otros dos mastines acercándoseme rápidamente y no podía huir de ellos al ir sufriendo cuesta arriba. Tampoco me daba tiempo de darme la vuelta y ponerme a bajar como un loco de vuelta hacia el arroyo. Eché mano de un ahuyentador que siempre llevo conmigo y que nunca he tenido que utilizar (aunque viendo los comentarios no sé si me daría buen resultado) y se me pasó por la cabeza, será de haberlo visto en la tele o vete tú a saber, no mostrar miedo. Ahora me parece bastante ridículo, pero empecé a llamar a los perros como buenamente me ha dado Dios a entender que lo haría su dueño, con gritos como los de El Gañán. ¡La cuestión es que funcionó! Yo me veía ya medio devorado en mitad de la dehesa cordobesa, pero los perros llegaron a pocos metros de mi y me acompañaron durante unos pocos metros más ladrando cada vez con menos interés.



Dos cosas pudieron pensar de mi en ese momento para no verme como una amenaza para sus bien cuidadas ovejas: o bien me vieron la cara de sufrimiento que llevaba después de subir la cuesta tan tremenda que venía después del arroyo y no me echaron más cuenta de la necesaria o bien me escucharon gritar esas tonterías y pensaron que un mamarracho de ese calibre no estaría capacitado para hacerle daño a nadie.
Sea como fuere salí indemne de mi encuentro con los mastines y, por qué no decirlo, bastante satisfecho de mi reacción al más puro estilo del último superviviente.

La ruta termina tres kilómetros después entrando en Conquista por la plaza de toros. Apenas salen 10,5 Km y 112 metros de desnivel positivo. Apenas un paseo para quitarse el mono de bicicleta un día lluvioso.

Algo más seria fue la segunda ruta que hice durante las vacaciones. Algo que llevaba bastante tiempo intentando hacer: Conquista - Villanueva de Córdoba - Conquista por caminos... si bien conseguí no pisar asfalto a la ida pero preferí volver por carretera.

El track puede descargarse de Wikiloc 

Como digo he intentado llegar a Villanueva de Córdoba en varias ocasiones por caminos diferentes pero bien por encontrarme los caminos cerrados, bien por haberme perdido, bien por no confiar en seguir la dirección correcta siempre hasta ahora me había dado la media vuelta sin conseguirlo. Pero en esta ocasión, mientras buscábamos criadillas de tierra (un manjar muy apreciado especialmente en extremadura), pasamos por un camino y un familiar me indicó que siguiéndolo se llegaba a Villanueva. De manera que al día siguiente, aprovechando que lucía el sol, me decidí a seguirlo. 


Reconozco haber estado a punto de abandonar... más por flaqueza mental que de piernas. Subir una loma tras otra... mirar el cuentakilómetros tras casi una hora dando pedales y ver que apenas había avanzado siete kilómetros cuando me consta que mi destino está a unos 15... haber olvidado la mochila en casa y no llevar ni herramientas ni comida... minaron mi moral. Pero decidí continuar y pronto el camino rompepiernas se convirtió en una pista con excelente firme por la que mantener unos 15-20 Km/h no suponía demasiado esfuerzo. Además empecé a cruzarme con los coches de los vecinos de Villanueva que acudían a sus huertos y esto me animó, ya quedaba poco para cumplir con uno de mis retos personales de perdedor.


Llegué a mi destino muy contento, todo sea dicho... y llamé a mi mujer para que me viniera a buscar en coche. Efectivamente, no me apetecía demasiado volver por el camino por el que había venido. Estaba algo cansado, no tenía comida y me escaseaba la bebida. Pero por motivos logísticos no pudo ser y decidí volver por la carretera, que tiene cuestas pero más tendidas. 
No me gusta rodar por carretera, me da miedo. Especialmente si no tiene arcén como la que une Conquista con Villanueva de Córdoba. Pero por suerte apenas me adelantaron cuatro o cinco coches y siempre guardando la distancia de seguridad lateral. Cuando vi los tejados de Conquista la alegría fue completa al haber conseguido la ida y vuelta... 30 Kilómetros de nada, ya ves tú la tontería. Pero empecé a pensar que tengo que investigar cómo volver por camino y me han contado que hay uno al otro lado de la carretera. No parece mala idea ir por el camino conocido por el norte de la carretera y volver por el sur.

Y no podía terminar las vacaciones sin recorrer los caminos que más me gustan en primavera, los que rodean el embalse de Saucedilla.


Este invierno ha llovido muy poco y el campo no está tan verde y tan exuberante como otros años. Aún así me ha gustado hacer esta ruta.

El track puede descargarse de Wikiloc

Se trata de una ruta cortita que ya he presentado en alguna que otra ocasión con alguna variante y que hace unos años hicimos Raúl, Sergio y yo de manera que poco hay nuevo que contar al respecto de la misma, salvo que la primavera del año que viene volveré a hacerla porque el paisaje es espectacular. 


martes, 26 de enero de 2016

Monster Cross - Navalperal de Pinares - Las Navas del Marqués - El Valladar

Últimamente se están poniendo muy de moda las bicicletas con manillar de carretera para rodar por el campo. Las rápidas bicicletas de ciclocross han derivado en monturas que admiten un uso más agresivo como las monster cross o menos competitivo, más relajado, como las gravel.

Resumiendo se conoce como Monster Cross a un tipo de bicicleta a caballo entre una de montaña y una de carretera. De las de montaña tienen el grosor de las cubiertas y el sistema de frenos y de las de carretera prácticamente todo lo demás... a no ser que seamos muy puristas y entremos a revisar geometrías.

Hace tiempo compartí una serie de entradas en el blog en las que detallaba el proceso de transformación de un bicicleta de ciclocross en algo parecido a una bicicleta de  montaña. Ahora a esa misma bicicleta le he puesto un manillar curvado de carretera y unas manetas de cambio/freno Shimano Tiagra. El resultado es este:


Para poder subir rampas de todo tipo le he dejado el plato de 22 dientes y un cassette de montaña de 11-32 y para poder rodar con cierta alegría le he puesto un segundo plato de 36 dientes. Tal vez tendría que haberle montado una horquilla rígida, pero prefiero llegar a casa con los empastes en su sitio... cuestión de costumbres.



Una potencia alta y no demasiado larga me permiten mantener una postura erguida para que no sufran ni el cuello ni los riñones.


He salido a hacer una ruta sencilla con ella en la que rodaba por pista, por carretera y por sendero para poder valorar el comportamiento de la bici.

 La ruta puedes descargarse de Wikiloc

Rodando por pista la bici resulta cómoda. Esperaba poder mantener medias mas altas. Tal vez se deba a mi falta de entreno post-navideño.
Por carretera pide caña, la bicicleta, por geometría tal vez, invita a correr. Otra cosa es que las piernas acompañen.
Por sendero hay que añadir un punto extra de atención a la conducción. Los frenos cantilever y el manillar estrecho no permiten muchos despistes. Eso sí... me ha resultado divertidísimo montar con ella en sendas esquivando piedras y raices.
Subiendo me ha resultado más pesada de lo que sus 12,3 Kg. sugieren. Una cura de adelgazamiento no le vendría mal.


Esta pseudo monster bike no sería mi única bicicleta, pero para salir a dar una vuelta con ella de vez en cuando es una gran opción. Cómoda y divertida.