¿Quiénes somos?


No somos los más rápidos, ni los más técnicos, ni los que mejor suben, ni los que mejor bajan, ni los que más kilómetros hacen, ni los que más pulsaciones alcanzan, ni los que mejores bicicletas tienen, ni los que más entrenan, ni los que mejor saltan, ni los que mejor derrapan, ni los que mejores caballitos hacen, ni los que mejor pasan por trialeras, ni los que mejor vadean ríos y arroyos, ni siquiera los que mejor se toman las cañas de después. Somos todo lo contrario, somos diferentes, somos perdedores.

domingo, 3 de junio de 2018

BiciCoa 2018

El pasado 26 de mayo los perdedores celebramos con mucha alegría la quinta edición de nuestra reunión anual, la BiciCoa 2018, un lustro dando pedales y comiendo panceta.

Este año con sabor agridulce para mí, si bien es cierto, porque al estar convaleciente de una operación de apendicitis no he podido disfrutar de la ruta en compañía de los amigos, una pena.


El recorrido propuesto para este año fue en realidad una ruta excelentemente balizada por el ayuntamiento de Navalperal de Pinares, la ruta Casasola, que en verano de 2017 recorrí y expliqué en esta entrada.


A modo de resumen, se asciende progresivamente hasta el parque eólico a la altura, más o menos del embalse de Navalperal para luego rodearlo y volver al pueblo. Unos 24 Km con aproximadamente 450 metros de desnivel positivo. En esta ocasión el agua que abundaba en los caminos fue protagonista. 


Como no pude hacer la ruta y no puedo detallar los pormenores, Raúl ha tenido el detalle de escribir la cónica de la jornada ciclística. Copio, pego y agradezco la ayuda.

"Un año más, la comunidad ciclista se ha reunido en torno al acontecimiento al que cualquier biker desea ser invitado:
V BICICOA – 2018


El día se preparó tranquilo. Moe, nuestro organizador y “Lider” estableció un horario de salida bueno, las 11:00. 


Los primeros estábamos aparcados en Navalperal de Pinares a eso de las 10:15, con tiempo para sacar las bicis, cargar de agua, dejar un mojón en el baño de Moe/Lourdes y ponernos cremita para el sol, algo innecesario ya el día amaneció parcialmente cubierto y con una temperatura que no sobrepasaría los 10º hasta bien entrada la mañana. 


Los que recordábamos la anterior Bicicoa, con sus 35º grados dimos gracias a la madre Tierra y nos pusimos encantados el cortavientos.


La salida de la ruta sufrió un retraso inicial. Jaime venía desde su pueblo en Cáceres y durante el viaje se topó con una romería que había cortado el tráfico. 




No sabemos si decidió participar cargando al santo o darle al claxon hasta conseguir pasar. El caso es que llegó incluso antes de que todos termináramos de evacuar en el baño.


El recorrido que nos esperaba era fácil de seguir. Alguno de nosotros, Bombi y Jaime, se habían descargado el track de la ruta, pero en realidad solo hubo un par de lugares donde fue necesario. 


Toda la ruta está señalizada con señales y estacas de madera que permiten olvidarse del GPS y disfrutar del paisaje. Pero para detalles concretos de la ruta tirad de Wikiloc.


La ruta sale bordeando el pueblo de Navalperal de pinares por la derecha y en cuanto se abandona el pueblo tomamos una pista fácil que tiende a picar para arriba.




En la primera parte de la ruta se acumula la mayor parte del desnivel positivo, alternando zonas abiertas y en muchas ocasiones anegadas de agua con zonas de pequeño bosque.


Las pendientes eran llevaderas salvo algún tramito más pendiente y que solía coincidir con terreno roto, en gran parte debido a las lluvias primaverales, a los runners que salen a correr con zapatillas ultra-abrasivas para el terreno y a los cabrones con motos de cross que van jodiendo el campo.


Personalmente, me pareció muy chulo el pasar las zonas encharcadas con hierba alta y barrillo que propiciaba la posible caída.




La realidad fue que el único que tuvo puntos de perdedor por meter el pie en el fango fue Miguel que adujo querer probar el Goretex de las zapas.




Antes de llegar a mitad de recorrido, donde tendríamos sorpresa, tuvimos un tramo de subida algo mas sostenido que nos hacía pasar al lado de un chozo de pastores. 




Con Jaime a la cabeza y Jesús maldiciendo, nos salimos del camino y rodando cuesta arriba entre matorrales nos fotografiamos para la posteridad.


Y de ahí hasta la zona alta de la loma, donde se extiende una larga hilera de molinos de viento a pleno rendimiento, pues soplaba fresco. 




Y junto a los molinos nos esperaban nuestro Quijote y Sancho, que habían cambiado sus cabalgaduras por un Land Cruiser y estaban sacando las viandas: una litronas y unas bolsas de patatas fritas, lo ideal para un avituallamiento de Perdedores.




Después de algún brindis continuamos. Seguimos una pista que giraba a la izquierda y después de subir unos metros, comenzaba una bajada donde si te animabas a soltar los frenos era interesante, primero por lo roto del terreno con mucha piedra suelta y después por atravesar una zonilla con grandes rocas en el camino.


Y nada más acabar la bajada entrabamos en un pequeño bosque de robles, la zona más guapa de la ruta y que bordeaba por la derecha una pequeña presa.


Nada más salir del bosque había que girar 180º y fue Bombi quien nos avisó, gracias a la loca de su GPS (que no calla ni debajo del agua). La señalización en este giro era algo defectuosa pues estaba algo oculta por los árboles.


Tras el giro nos acercábamos a la pared de la presa y en apenas 30 metros había que descender el desnivel que tenía el embalse por un sendero roto y pedregoso. 


Se requería algo de técnica de bajada y se pusieron a prueba las calas de las zapatillas de la mayoría…vamos que como buenos perdedores echamos pie a tierra y probamos el agarre de las zapatillas. 


Cierto es que Jaime y Raúl decidieron probar e intentar ganar puntos para el ranking de perdedores buscando posible caída.


Como algunos de nosotros sabemos, el tener un hijo te hace perder “el Mojo”. Se duerme menos y peor, se monta menos en bici, en general se monta menos en todo, y acabas haciendo mecánica para quitarte el gusanillo. 




Y este año Jaime probo esa amarga medicina lo que provoco que la bajada se le atragantara y acabase puntuando.


Jaime, no te preocupes, volverás a recuperar tu Mojo y a ser el perdedor con menos puntos del ranking pero antes tienes que cambiar algunos pañales, ahorrar para la comunión y tener cuidado no tener un segundo retoño.


En este punto, voy a recordar a los lectores que consiste el repetido ranking de perdedores. Al igual que existe un ranking UCI para ciclistas profesionales en función de puntos obtenidos por logros en carreras oficiales, nosotros también tenemos un escalafón que se ordena en función de los puntos obtenidos en cualquier quedada del grupo. Los puntos de perdedor se obtiene por:
-Caídas
-Pájaras
-Meter alguna parte del cuerpo en el agua. *Aquí existen salvedades en el caso de Jesús
-Averías curiosas. Sin ir más lejos, la semana pasada alguien del grupo enrolló un alambre en los piñones
-Y en general, cualquier situación ciclista que pueda suponer la mofa de los compañeros


Superada esta bajada técnica llegó una subida de unos 150 metros, con un porcentaje duro al inicio (no bajaría del 20%) y que para empezarla bien te obligaba a elegir bien la trazada, meter poco desarrollo y sentadito /agachado hasta arriba. 



En este punto de la ruta Jesús ya miraba las rampas de subida e imaginaba que un buldozer se las dejaba llanas y un unicornio tiraba de su bici a la vez que cagaba flores. Además, nuestro perdedor con la fuerza mental del Profesor Xabier, tenía acoplado a su mtb una barra de hierro muy decorativa (observar foto) que no sabemos si era para llevar a su niña o para apoyar alguna parte del cuerpo.



De aquí a meta todavía salvamos algún repecho más, vadeamos algún gran charco y volvimos a atravesar Navalperal de Pinares, donde en la cuesta posterior a la estación de tren, los fuertes del grupo protagonizaron un sprint.


Los últimos km los hicimos guiados por las ganas de panceta. Moe y Lourdes nos tenían la mesa puesta y nos habían contratado una tarde con tiempo primaveral que nos permitió disfrutar del orujo de hierbas mientras nos daba el solecito.



En general, la ruta es corta y accesible. Hacerla en esta época del año ahorra mucho calor y la hace más chula. Y los tramos técnicos ponen algún aliciente al recorrido.

A destacar:
            La bicicoa se ha convertido en una fecha marcada del calendario e ineludible. Moe y Lourdes, habéis conseguido que esperemos este día tan especial.

A mejorar:
            La tarta de queso tenía margarina en lugar de mantequilla
            El licor del miguel andaba corto de taninos y le faltaba esa esencia que aporta haber comido espárragos trigueros

            Moe, nuestro líder, se dibujó una penosa cicatriz en la ingle para simular una operación de apendicitis. Jefe el escaquearse de una ruta es muy de perdedores pero no aporta puntos para el ranking. Y lo mismo para ti, Pableras."


¡Muchas gracias, Raúl, por compartir la ruta desde dentro!

No puedo cerrar la entrada sin presentaros a la siguiente generación de perdedores. Sus padres estamos trabajando duro para meterles en la cabeza que lo importante no es ganar... pero tampoco participar. ¡Lo importante es que te de igual una cosa y la otra! ¡Menudo disgusto si ganan algún día algo!










viernes, 11 de mayo de 2018

Extractor de rodamientos casero

En esta ocasión el contenido de la entrada lo proporciona Jaime, que se vió en la necesidad de cambiar los rodamientos de su rueda delantera y se las ingenió para diseñar una herramienta que le facilitara la labor: un extractor de rodamientos casero.





Naturalmente el coste de fabricación es ínfimo y los materiales necesarios muy accesibles.




Una escarpia (o hembrilla, no sé muy bien como se llama), una pequeña pletina, una arandela y una tuerca son suficientes. Hay que perforar la pletina para hacer un agujero de un diámetro algo mayor que la de la hembrilla. Siendo así podremos inclinar la pletina sobre la hembrilla longitudinalmente para meterla por el ojo del rodamiento y una vez dentro colocar la pletina en posición perpendicular al eje longitudinal de la hembrilla para que esta apoye en el rodamiento y tirando podamos sacarlo.




Así conseguimos fácilmente extraer los rodamientos.





sábado, 5 de mayo de 2018

Ruta por Valdemorillo - 28/04/2018

O cómo morir sobre la bici de montaña, en mi caso. Pero fue una muerte dulce por uno de los recorridos más bonitos que he tenido la suerte de "sufrir".




Fue la crónica de una muerte anunciada, en realidad. Pongámonos en antecedentes. Hacia mitad de la semana y viendo que la previsión meteorológica era favorable para el sábado en esta primavera loca de 2018, propuse a los perdedores juntarnos el sábado para da una vueltita por algún paraje diferente, que no conociéramos. Hoy en día es muy sencillo encontrar rutas a la medida de uno mismo y tirando de Wikiloc les propuse cuatro posibles recorridos diferentes por Valdemorillo, que tenía yo ganas de rodar en bici por esta zona de la sierra que tanto ofrece desde el punto de vista del ciclismo de montaña. No hay que obviar que la clásica de Valdemorillo se lleva celebrando 27 años. Por algo será.




La ganadora de entre las cuatro fue esta ruta compartida por el usuario David3C excelentemente explicada y acompañada de unas fotos espectaculares que animaban a repetir el recorrido teniendo, además, en cuenta que había estado lloviendo y que el campo lo había agradecido mostrando todo su esplendor primaveral.

Pero viendo que había que subir 876 metros a lo largo de 35 Km y observando el perfil de sierra sinónimo de subidas cortas y duras... supe al momento que iba a sufrir de lo lindo. No sé si he comentado alguna vez en este blog que la escalada no es lo mío (ni las bajadas... ni el llaneo si me apuras) y si encima se trata de recorridos sube-baja... muy raro es que no acabe con una pájara de las buenas, como así pasó.




La cuestión es que el sábado a las 10:00 estábamos en el aparcamiento de Valdemorillo donde empezaba la ruta. Cinco perdedores (Pablo, Miguel, El Bombi, Cristian y un servidor) acudimos a la llamada. Todo un récord teniendo en cuenta lo que nos cuesta juntarnos en los dos últimos años. 
Soplaba una brisa fría, la mañana era fresca. Pero brillaba el sol y no estábamos seguros de haber acertado con la ropa. Yendo de corto pasaríamos frío pero tal vez si nos poníamos ropa algo más abrigada lo pasaríamos mal una vez hubiéramos entrado en calor. ¿Guantes largos o cortos? ¿Chaleco cortavientos o chaqueta completa? Cada uno nos apañamos como buenamente pudimos y nos pusimos a rodar.




En la descripción del recorrido original, el autor describe el cruce del río Perales diciendo que si este va crecido tal vez sea dificultoso vadear por donde marca el track de manera que mi primo Cristian, ni corto ni perezoso, buscó un lugar alternativo por donde cruzarlo... añadiendo una subidita nada más empezar a dar pedales que puso a cada uno en su sitio. Vamos... que me bajé de la bici en el kilómetro 3.




Esto te hace reflexionar. ¿Estoy realmente hecho para este deporte? Posiblemente ni para este ni para ninguno, pero como solo compito conmigo mismo y casi siempre pierdo no espero demasiada recompensa. Me basta con pasear por paisajes bonitos (de eso esta ruta va sobrada) en buena compañía (bueno... ). También es bastante importante hoy en día el postureo y no sé por qué, pero este sábado batimos récord de generación de material audiovisual. Acompaño este texto con solo una selección de fotos y vídeos.

Tras el primer tramo de subida del infierno, saliendo del pueblo en dirección noroeste, bajamos hasta el arroyo de Fuentevieja que cruzamos por un paraje muy refrescante.




Un pequeño tramo de ascenso y comenzamos a bajar por pista ancha hasta el río Perales para cruzarlo por donde mi primo había visto un vado en los mapas. Y lo había, realmente, pero el río iba tan crecido que al menos cubría medio metro. De manera que decidimos cruzar por unos troncos que había a la derecha del vado. Conseguimos no mojarnos... salvo Miguel que fue el que cruzó el primero y no sabemos por qué lo primero que hizo fue meter los pies en el agua pudiendo haber pisado las ramas y haber mantenido los pies secos como hicimos al resto. Creemos que es por el postureo, para poder decir el lunes en la oficina que menuda ruta, que había acabado de agua hasta la coronilla. Está documentado para su vergüenza perdedora.


 


El resto, como puede verse, alcanzamos el lado contrario secos y haciendo cadena para transportar las bicis.




Pocos metros después pasamos por el lugar donde el track original proponía cruzar el río. Realmente estaba complicado pasar por ahí de manera que aunque no pudimos cruzar por el vado propuesto por el rodeo que dimos y tuvimos que hacer equilibrios... fue mejor que tratar de cruzar por donde los creadores de la ruta, por debajo de una tubería de conducción.




En este punto comenzaba la segunda parte de la ruta, la senda ecológica de los molinos.




Un sendero estrecho que corría paralelo al río y con un porcentaje de ciclabilidad tirando a bajo debido a las numerosas rocas que bloquean el camino. Entiendo que con mejor técnica de la que tenemos nosotros muchos de los tramos donde echábamos pie a tierra podían bajarse sobre la bicicleta. Una doble suspensión también habría ayudado.




No llevábamos ni 10 Km de ruta y habíamos invertido más de una hora entre ascensos, vadeos, porteos y fotos y vídeos. No estábamos avanzando al ritmo esperado, ciertamente.




Al ritmo lento también contribuyó que cuando nos juntamos más de dos perdedores nos resulta complicado no dedicarnos más a la broma que a los pedales.




Nos cruzamos con varios grupos de senderistas que amablemente nos cedieron el paso. Les saludamos religiosamente agradeciéndoles el gesto.




Cuando leo en foros sobre conflictos entre distintos colectivos de usuarios del monte con los ciclistas como protagonistas no entiendo cómo se producen... con lo sencillo y agradable que es aminorar la marcha, darse los buenos días y seguir cada uno por su lado.




Son varios los merenderos y miradores que encontramos por la senda. Recomiendo mucho hacerla a pie, es un paseo que puede hacerse perfectamente con niños.




Toma su nombre de los molinos de agua que encontramos al paso del río, ya en ruinas. Paneles explicativos ilustran cómo era el funcionamiento de los mismos en tiempos pretéritos.




Salimos de la senda de los molinos y tomamos otra paralela al arroyo del Molino Hondillo, en dirección suroeste. Esta nueva senda es ciclable al 100 y aunque de ligero ascenso al ir remontando el curso del arroyo nos permite tomar un respiro ya que no bajarse constantemente de la bicicleta supone un gran alivio.




Llegamos a Navalagamella ascendiendo por una pista que me dejó para los leones. Al llegar arriba comentamos sobre el avance que llevábamos y lo que nos quedaba y viendo como cazaba la perrita decidí comer una barrita para ir reponiendo fuerzas, que falta me iban a hacer.




Lo que seguía era un tramo de descenso bastante técnico que no permitía recuperar al ir tensionado todo el rato, Muy divertido, eso sí. Junto a la M510 nos paramos a ver unos búnkers de la Guerra Civil. Uno de los grandes atractivos de esta ruta, además de la senda de los molinos, es los restos de la guerra. Recomiendo leer la descripción del track original. Me hubiera gustado ir más fuerte para poder disfrutar de todo lo que el recorrido ofrecía.




Paramos para hacer las fotos de rigor y me noto muy escaso de fuerzas. Me terminé una barrita y eché mano a un gel. Me estaban saltando todas las alertas.




Un nuevo descenso nos acerca al embalse de Cerro Alarcón.




Lo bordeamos por una senda que discurre junto a la orilla oeste pero el embalse estaba muy alto y en más de un tramo tenemos que volver a portear las bicis para pasar con seguridad. Sino hemos querido mojarnos los pies imaginaos la gracia que nos hubiera hecho caer al agua del embalse.




Una bajada muy pronunciada por pista asfaltada nos llevó al punto más bajo de la ruta, por debajo de los 600 metros (habíamos empezado a 830 en Valdemorillo). En cada bajada me venía a la cabeza la subida que la seguiría y moralmente esto me destrozaba. Además se sumó el problema del agua. Pensaba encontrar alguna fuente para reponer durante la ruta y cometí el error de novato de no llevar agua de sobra en la mochila. A Pablo le pasó lo mismo, pero además él se quedó sin agua antes. Por suerte los compañeros fueron más prudentes y llevaban agua de sobra como para poder abastecernos.




Ya no estabamos, sobre todo yo, para subir muchas cuestas. A la mínima echaba pie a tierra pero aún así el esfuerzo era grande por el cansancio acumulado. Y quedaba lo peor. Estábamos como a la mitad del track original y quedaban auténticos rampones que remontar. Miguel, Cristian y El Bombi estaban bastante enteros y hubieran podido terminar la ruta, pero yo no. Y Pablo tampoco estaba como para tirar cohetes, de manera que decidimos volver a Valdemorillo por carretera desde Cerro Alarcón, por la M559. El resto nos acompañó porque lo "bonito" de la ruta ya lo habíamos hecho y era tarde para completar el resto según el track original.




El recorrido por carretera fue un suplicio. Picaba para arriba todo el rato. Pablo, que iba delante mía, tuvo que parar a descansar porque llegó un punto en el que no podía dar ni una pedalada más. Ya en el pueblo también era cuesta arriba desde la plaza de toros hasta el aparcamiento donde habíamos dejado los coches. En este tramo fui yo el que tuvo que parar de lo vacío que iba.

Menos mal que en el mismo aparcamiento había un kiosco donde nos tomamos algo para reponer líquidos. Posiblemente nos pusieron el mejor aperitivo de tortilla de patata (con cebolla) que haya probado jamás.



El track de nuestra ruta lo fue grabando Cristian y lo ha compartido en Wikiloc:


El track puede ser descargado de Wikiloc


Nos salieron unos 27,5 Km y, según Wikiloc, 544 metros de desnivel positivo. Ya serían más.
Recuerdo esta ruta con sabor agridulce. Pocas veces he rodado por sitios tan bonitos, eso es lo bueno. Me viene a la cabeza la bajada del Pontón en Losar de la Vera, el pueblo del perdedor Jaime, pero pocos sitios más, realmente. Lo malo es lo fundido que acabé y lo que condicioné la diversión de los compañeros de ruta. Y decepcionado, claro, cuando uno quiere tirar y ve que el cuerpo no responde. Pero bueno... somos perdedores por algo, ¿no?