¿Quiénes somos?


No somos los más rápidos, ni los más técnicos, ni los que mejor suben, ni los que mejor bajan, ni los que más kilómetros hacen, ni los que más pulsaciones alcanzan, ni los que mejores bicicletas tienen, ni los que más entrenan, ni los que mejor saltan, ni los que mejor derrapan, ni los que mejores caballitos hacen, ni los que mejor pasan por trialeras, ni los que mejor vadean ríos y arroyos, ni siquiera los que mejor se toman las cañas de después. Somos todo lo contrario, somos diferentes, somos perdedores.

jueves, 16 de febrero de 2017

Reconozco que la Kona Explosif con su montaje clásico me encanta pero después de muchas rutas con dolor de brazos y cuello y siendo una bicicleta para uso frecuente he decidido relajarla un poco con una horquilla con un recorrido ligeramente mayor y un manillar más ancho y elevado.

Un sacrilegio, posiblemente. Los clasicómanos me pondrán verde. No me desharé de los componentes clásicos por si en un futuro me arrepiento de este cambio, que es bastante probable, y de los que le seguirán.

En cualquier caso lo primero era hacerme con una horquilla de calidad para frenos V y con poco recorrido para no alterar demasiado la geometría de la bici. El cuadro en talla 20" tiene una pipa de dirección muy larga y tuve que descartar varias opciones muy interesantes (Rock Shox SID, FOX 32..) por tener el tubo de dirección corto para la bicicleta. Finalmente encontré a un precio más que razonable una Marzocchi Bomber Marathon Race de 2005 como la que podéis ver en este enlace.



Las valoraciones son buenas, ofrece 80 mm de recorrido, el peso contenido y la calidad aceptable así que se vino para casa.

Creo que nunca he tenido una horquilla con tantos controles. Por suerte la web de Marzocchi funciona muy bien y encontré el manual de usuario sin complicaciones. En resumen, la horquilla cuenta con dos sistemas de suspensión distintos, uno en cada pata. En la derecha el sistema DOPPIO AIR con doble cámara (positiva y negativa) al estilo Rock Shox: la positiva para dar dureza y la negativa para dar sensibilidad en impactos pequeños y, en este caso, reducir el recorrido de la horquilla. Además en el extremo inferior de la botella tiene la rueda del control de rebote. En la pata izquierda el sistema TST cuenta con una ajuste que permite variar la dureza de la horquilla en cinco posiciones desde el bloqueo total hasta el valor más blando.  

Las presiones vendrían al gusto del usuario anterior (o vete a saber) y yo quería ponerlas a mi gusto o adaptarlas a mi peso. La primera en la frente. Las válvulas de Marzocchi no son como el resto, necesito un adaptador para poder utilizar mi bomba de alta presión. Nada que unos pocos euros y un par de días de espera no solucionen.


Ya con el adaptador en mi poder reviso la presión de la pata derecha y me mosqueo mucho porque al meter presión a la cámara negativa la horquilla pierde recorrido. Es el correcto funcionamiento de la horquilla y está debidamente documentado en el manual de usuario que, evidentemente y como buen español no leí hasta que tuve un problema.

Sin saber que con quitar el tapón de goma rojo (por no leer el manual) se accede a la válvula de inflado desmonté toda la rueda de la pata izquierda, la del cartucho TST de control de dureza.


Al dejar al descubierto la válvula vi que tenía como barro en su interior. En un primer momento pensé que pudiera ser suciedad típica debida al uso. Pero más tarde supe que era algún tipo de masilla para evitar que el aire se escapara.


Tras limpiar bien de masilla la válvula y enroscar el adaptador de la bomba introduje aire y pude comprobar, en mi segunda decepción, cómo con la bomba conectada el aire salía lentamente pero al quitar la bomba el aire se escapaba como de una rueda pinchada. En este vídeo puede escucharse el aire saliendo por la válvula.


A pesar del fastidio de haber comprado una pieza con un defecto tan importante y tras asegurarme de que el aire se escapaba solo por la válvula y no por la junta de la tapa pensé en cambiar el obús, una operación sencilla y barata que podía solucionar el problema de la horquilla con muy bajo coste. Siempre aconsejo recurrir al mercado de segunda mano... pero a veces pasan cosas como esta.

Para sacar el obús de una válvula se necesita una herramienta especial que no tengo. Nada que, de nuevo, no solucionen unos pocos euros y un par de días de espera tras los que recibo en casa un kit de reparación de válvulas compuesto por la herramienta, un medidor de presión y varios tapones y obuses de repuesto.


Me llama mucho la atención el medidor de presión por lo simple.


No sé cómo de preciso será, pero al menos podrá servir como referencia.


Nunca había utilizado el extractor de obuses pero no tiene demasiado misterio.


Se introduce el extractor por el hueco de la válvula y se desenrosca hasta que sale el obús.


La tercera decepción llega cuando compruebo que la herramienta para extraer obuses no sirve para la horquilla porque el apéndice para desenroscar es demasiado corto.


La tuerca que permite desenroscar la cabeza de la horquilla impide que el apéndice llegue hasta el obús para desenroscarlo. A grandes males, grandes remedios. Decido coger una amoladora y fabricarme, a falta de uno, dos extractores perfectamente operativos.




Ahora sí puedo desenroscar el obús de la válvula de la horquilla.



Lo limpio bien y no veo que esté roto. Es algo diferente a los que tengo de recambio. Imagino que no sería demasiado difícil encontrar un recambio original Marzocchi, pero prefiero probar a ver si un obús de los que tengo hacen el trabajo.


Así que con la misma herramienta casera enrosco el obús nuevo y con los dedos cruzados conecto la bomba y le doy presión a la horquilla.


Buenas noticias. Ya no hay pérdida de presión. Configuro la presión recomendada por el fabricante y compruebo que las distintas posiciones de dureza del cartucho funcionan, especialmente el bloqueo.
¡Y así es como esta cámara de aire ha vuelto a la vida!


martes, 14 de febrero de 2017

Arreglando una válvula de una Marzocchi Bomber Marathon Race.

Reconozco que la Kona Explosif con su montaje clásico me encanta pero después de muchas rutas con dolor de brazos y cuello y siendo una bicicleta para uso frecuente he decidido relajarla un poco con una horquilla con un recorrido ligeramente mayor y un manillar más ancho y elevado.

Un sacrilegio, posiblemente. Los clasicómanos me pondrán verde. No me desharé de los componentes clásicos por si en un futuro me arrepiento de este cambio, que es bastante probable, y de los que le seguirán.

En cualquier caso lo primero era hacerme con una horquilla de calidad para frenos V y con poco recorrido para no alterar demasiado la geometría de la bici. El cuadro en talla 20" tiene una pipa de dirección muy larga y tuve que descartar varias opciones muy interesantes (Rock Shox SID, FOX 32..) por tener el tubo de dirección corto para la bicicleta. Finalmente encontré a un precio más que razonable una Marzocchi Bomber Marathon Race de 2005 como la que podéis ver en este enlace.



Las valoraciones son buenas, ofrece 80 mm de recorrido, el peso contenido y la calidad aceptable así que se vino para casa.

Creo que nunca he tenido una horquilla con tantos controles. Por suerte la web de Marzocchi funciona muy bien y encontré el manual de usuario sin complicaciones. En resumen, la horquilla cuenta con dos sistemas de suspensión distintos, uno en cada pata. En la derecha el sistema DOPPIO AIR con doble cámara (positiva y negativa) al estilo Rock Shox: la positiva para dar dureza y la negativa para dar sensibilidad en impactos pequeños y, en este caso, reducir el recorrido de la horquilla. Además en el extremo inferior de la botella tiene la rueda del control de rebote. En la pata izquierda el sistema TST cuenta con una ajuste que permite variar la dureza de la horquilla en cinco posiciones desde el bloqueo total hasta el valor más blando.  

Las presiones vendrían al gusto del usuario anterior (o vete a saber) y yo quería ponerlas a mi gusto o adaptarlas a mi peso. La primera en la frente. Las válvulas de Marzocchi no son como el resto, necesito un adaptador para poder utilizar mi bomba de alta presión. Nada que unos pocos euros y un par de días de espera no solucionen.


Ya con el adaptador en mi poder reviso la presión de la pata derecha y me mosqueo mucho porque al meter presión a la cámara negativa la horquilla pierde recorrido. Es el correcto funcionamiento de la horquilla y está debidamente documentado en el manual de usuario que, evidentemente y como buen español no leí hasta que tuve un problema.

Sin saber que con quitar el tapón de goma rojo (por no leer el manual) se accede a la válvula de inflado desmonté toda la rueda de la pata izquierda, la del cartucho TST de control de dureza.


Al dejar al descubierto la válvula vi que tenía como barro en su interior. En un primer momento pensé que pudiera ser suciedad típica debida al uso. Pero más tarde supe que era algún tipo de masilla para evitar que el aire se escapara.


Tras limpiar bien de masilla la válvula y enroscar el adaptador de la bomba introduje aire y pude comprobar, en mi segunda decepción, cómo con la bomba conectada el aire salía lentamente pero al quitar la bomba el aire se escapaba como de una rueda pinchada. En este vídeo puede escucharse el aire saliendo por la válvula.

video

A pesar del fastidio de haber comprado una pieza con un defecto tan importante y tras asegurarme de que el aire se escapaba solo por la válvula y no por la junta de la tapa pensé en cambiar el obús, una operación sencilla y barata que podía solucionar el problema de la horquilla con muy bajo coste. Siempre aconsejo recurrir al mercado de segunda mano... pero a veces pasan cosas como esta.

Para sacar el obús de una válvula se necesita una herramienta especial que no tengo. Nada que, de nuevo, no solucionen unos pocos euros y un par de días de espera tras los que recibo en casa un kit de reparación de válvulas compuesto por la herramienta, un medidor de presión y varios tapones y obuses de repuesto.


Me llama mucho la atención el medidor de presión por lo simple.

video

No sé cómo de preciso será, pero al menos podrá servir como referencia.

video

Nunca había utilizado el extractor de obuses pero no tiene demasiado misterio.


Se introduce el extractor por el hueco de la válvula y se desenrosca hasta que sale el obús.


La tercera decepción llega cuando compruebo que la herramienta para extraer obuses no sirve para la horquilla porque el apéndice para desenroscar es demasiado corto.


La tuerca que permite desenroscar la cabeza de la horquilla impide que el apéndice llegue hasta el obús para desenroscarlo. A grandes males, grandes remedios. Decido coger una amoladora y fabricarme, a falta de uno, dos extractores perfectamente operativos.




Ahora sí puedo desenroscar el obús de la válvula de la horquilla.



Lo limpio bien y no veo que esté roto. Es algo diferente a los que tengo de recambio. Imagino que no sería demasiado difícil encontrar un recambio original Marzocchi, pero prefiero probar a ver si un obús de los que tengo hacen el trabajo.


Así que con la misma herramienta casera enrosco el obús nuevo y con los dedos cruzados conecto la bomba y le doy presión a la horquilla.


Buenas noticias. Ya no hay pérdida de presión. Configuro la presión recomendad por el fabricante y compruebo que las distintas posiciones de dureza del cartucho funcionan, especialmente el bloqueo.
¡Y así es como esta cámara de aire ha vuelto a la vida!


miércoles, 21 de diciembre de 2016

San SilBTT Losareña 2016

En Losar de la Vera, Cáceres, han decidido combatir los excesos de los primeros atracones navideños con una buena ruta en bicicleta de montaña. Quien sabe si puede ser la ocasión de estrenar ese componente o accesorio que nos haya traído Papá Noel...

Nuestro perdedor Jaime ha tenido mucho que ver en el desarrollo de esta actividad.
Toda la información podréis consultarla en la web del Ayuntamiento:

http://www.losardelavera.com/web/index.php/ayuntamiento/noticias/63-permanentes/478-san-silbtt-losaerna-2016



miércoles, 14 de diciembre de 2016

Ruta Conquista - Villanueva de Córdoba por caminos

Aprovechando el largo puente de la constitución y la Inmaculada he viajado al Valle de los Pedroches. El campo ha agracedido la lluvia de las semanas precedentes mostrando un verdor que hacía meses que no veíamos y el agua corría por todos los arroyos por pequeños que fueran. Acompañado del sol y de la excelente temperatura la dehesa ofrecía un expectáculo más propio de primavera que de mediados de otoño.


Hace tiempo que tenía ganas de cerrar esta ruta. Me ha llevado varios intentos frustrados por caminos cerrados al público o malos momentos de forma o fuerza mental. Este verano aprendí el camino de ida de Conquista a Villanueva de Córdoba. La vuelta la hice por carretera. Buscando en wikiloc encontré cómo hacer el sentido inverso por caminos, mucho más seguro e interesante, al menos para mi.

Así las cosas y como no estoy saliendo mucho con la bicicleta últimamente, antes de intentar la ruta decidí probar las piernas con un recorrido conocido. Además de corroborar que el campo está espectacular, me alegró comprobar que el cuerpo respondía. Algo harán las sesiones caseras de rodillo. Me sorprendió también gratamente que estuvieran arreglando los caminos de alrededores de los pueblos. Si algo echo en falta cuando monto en bicicleta en Conquista son senderos. Para mi son la salsa de este deporte. Tal vez los haya y no he dado con ellos todavía, pero la cuestión es que todas mis rutas discurren por pistas anchas. Siendo así, cuanto mejor firme tengan, mejor.

Sabiéndome capaz de finalizar la ruta diseñada sobre el mapa con garantías, el viernes después de comerme un cocido (energético natural) me vestí de torero y con cierta resignación porque el sofá me estaba llamando a gritos después de tan copiosa comida me dispuse a recorrer la distancia entre conquista y Villanueva antes de que se me hiciera de noche. Y adelanto que lo conseguí por poco pues empezaba a oscurecer cuando entraba de vuelta en Conquista por la Vía de la Plata.


El track puede descargarse de Wikiloc

El recorrido comienza ascendiendo por el camino que lleva hasta los pinos donde se encuentra el repetidor de televisión. No me gusta empezar ascendiendo pero  en este caso no queda más remedio. En 2,5 kilómetros remontamos aproximadamente 115 metros. No está mal para calentar. Aquí comienza la parte más bonita de la ruta. Se rueda por camino generalmente descendente. Pocos coches circulan por aquí de manera que en lugar de una pista acondicionada y mantenida lo que hay es el típico trazado de las dos ruedas de los coches. Es entretenido ir buscando la mejor trazada esquivando (o saltando) rocas y roderas hasta llegar al arroyo de Navaluenga que cruzamos sin problemas ya que apenas lleva 10 centímetros de agua. 

Ahora toca apretar los dientes y sufrir. Nos vamos a acordar de todo lo que hemos disfrutando bajando porque toca recuperar cota. Estamos a unos 530 metros de altitud y hay que subir hasta los 650 en poco más de un kilómetro. 


Una vez superada esta, la parte más dura del recorrido, rodamos por el mismo tipo de caminos hasta que enlazamos, aproximadamente en el kilómetro 8,5 con una pista ancha que nos lleva hasta Villanueva de Córdoba. Esta pista pica hacia arriba y no ofrece nada, realmente. Se hacen largos los 7 kilómetros que hay que transitar por ella. Tal vez en una evolución de esta ruta busque un recorrido alternativo para llegar al pueblo con mayor disfrute. 


La pista aburrida finaliza en la carretera CO-6103. Tras descansar un rato (no mucho para que no se me haga de noche) comencé el camino de vuelta. Lo bueno es que es predominantemente de descenso. Lo malo es que no lo había hecho nunca y además de ir mirando el GPS con cierta frecuencia para ver que iba por el camino correcto no tenía la seguridad absoluta de poder finalizar la ruta o si por contra me encontraría alguna cancela que me lo impediría.  

Al principio para volver se rueda por el mismo tipo de pista aburrida, pero con ligera bajada. Paré para abrigarme porque además de que el sol estaba bajando y casi siempre iba ya por sombra la velocidad de crucero aumentaba y la sensación térmica era de pocos grados. No olvidemos que estamos en diciembre y cuando baja el sol el frío se hace el protagonista.

El camino de vuelta está, generalmente menos "usado" que el de ida. Se notaba porque la hierva casi se había comido el camino en algunos puntos. Por suerte no me encontré ni barrizales ni charcos insalvables. Este camino lo había intentado una vez en sentido inverso, desde Conquista a Villanueva, y en época de lluvias se inunda. 


Llegué de vuelta unas dos horas y media después con el sol cayendo a mi espalda. Prueba superada. La ruta, como podéis ver por los datos, no entraña dificultad alguna para un ciclista mínimamente entrenado. Pero para un perdedor desacostumbrado al saber de la victoria cualquier meta conseguida sabe a gloria, por modesta que sea.

martes, 16 de agosto de 2016

Pedalea Mundo

Ferrán, el protagonista de esta entrada, es un antiguo compañero de oficina de varios miembros de la pequeña comunidad de perdedores.

Recientemente se ha liado la manta a la cabeza y como él mismo dice en su web, lo ha dejado todo para cumplir un sueño sobre ruedas.

Seguiré sus aventuras puntualmente en las actualizaciones que vaya publicano en su web:

http://www.pedaleamundo.com/

miércoles, 6 de julio de 2016

BiciCoa 2016

¿Se puede considerar tradición un evento celebrado por tres años consecutivos? Me gustaría pensar que sí y que la BiciCoa se ha convertido en la cita anual por excelencia de nuestra pequeña comunidad de perdedores.

A la edición de este año, el 25 de junio, acudieron Pablo, Miguel, Jaime, Lude, Raúl, Jesús, El Bombi y un servidor. Ocho bicicletas en total...y habrían podido ser doce si Susana, Juancar, Néstor y Jaime (otro Jaime, no el titán extremeño) no hubieran sufrido contratiempos de última hora que les impidieron acudir a la cita en unos casos o hacer la ruta en otros. El año que viene contamos con vosotros, por supuesto.




Tengo que reconocer que el recorrido de este año no acababa de convencerme. Demasiado corto, tal vez. Con casi todo el desnivel acumulado en los últimos kilómetros. Mi intención al diseñarlo fue rodar por el mayor numero de senderos posible y tratar de no repetir demasiado los caminos recorridos en años anteriores: muy difícil. Pero no hay mal que por bien no venga. Que la ruta fuera corta le vino bien a los perdedores con peor forma física. Y es que en este grupo somos así... algunos tienen que echar el pie a tierra para superar las cuestas más prolongadas y los calambres y otros terminan la ruta sin despeinarse.Por suerte no hubo que lamentar ni caídas ni averías... pero sí mucho calor.


El track puede descargarse de Wikiloc


Sirvan los párrafos anteriores como resumen para los que tengáis prisa, que ahora nos meteremos en faena y entraremos en detalles. Había citado a los perdedores a las 10:30 para comenzar a dar pedales sobre las 11:00. Puse el despertador a las 9:30 para desayunar tranquilamente y al levantar las persianas vi que Jaime y Raúl ya estaban esperando fuera. La invitación a la BiciCoa no incluía desayuno, es algo que tendré que dejar muy claro en la próxima edición. El resto de amigos fueron llegando poco a poco y sorprendentemente respetando los parámetros razonables de la puntualidad. Entre abrazos sentidos, saludos cordiales y bromas más o menos groseras se sacaron las bicicletas de los coches, nos calzamos las zapatillas, rellenamos los bidones de agua y le damos un último punto de presión a las ruedas cruzando los dedos para que Miguel no vuelva a darnos la ruta como el año pasado con sus problemas con los tubeless. Poco más: foto de grupo de rigor y foto individualizada para sentirnos importantes y... ¡A dar pedales!




La primera parte de la ruta es bastante llana y transcurre por pista ancha y en general de buen firme a excepción de un pequeño tramo de descenso en el primer kilómetro: se desciende hasta un arroyo por un camino bastante roto por las roderas de agua y con algunas piedras sueltas. Tratando de aprovechar una roca del borde del camino para saltar, Raúl estuvo a punto de ir al suelo y llevarse a Lude con él...pero pudo recuperar el control de su bicicleta y salvar la situación. Según declaraciones del protagonista, como en todo momento la bicicleta se mantuvo entre sus piernas no cuenta como caída. Y a nosotros nos parece una explicación de lo más razonable y de una lógica aplastante, así que ni hablar de caída.



En los seis kilómetros que separan el punto de partida de Las Navas del Marqués ya se veía quién iba más fuerte y quién lo iba a pasar peor con el paso de los kilómetros. Miguel y Jaime tiraban del grupo en cabeza mientras el resto especulábamos un poco con nuestras energías. En la urbanización Los Matizales nos reagrupamos y atravesamos el polígono industrial por la calle principal para salir a un camino que corre paralelo a la M-505 por el lado izquierdo en dirección a Madrid. Se trata de un trazado muy divertido, a veces pista, a veces sendero y muy rápido. A Miguel le faltó poco para comerse un pino que parece que alguien colocara a propósito para que se estrellara un perdedor. Yo, lo reconozco, también le pase cerquita. Muchas rocas y raíces invitaban a saltar y me da rabia no haber ido por detrás de los más juguetones para ver cómo gestionaban según qué obstáculos.




Cruzamos la carretera al final del camino hacia la zona recreativa conocida como "El Valladar" y tras una breve pausa a la sombra (ya hacía calor) giramos 180º para volver a Las Navas del Marqués por el lado contrario de la carretera. Tomamos un sendero estrecho de carácter ascendente que poco después se convierte en pista para finalizar, con algún tramo divertido, en la glorieta del restaurante Magalia. En uno de los tramos más llanos me veo rodando solo entre dos aguas. Los que querían ir más rápido iban por delante y los que tenían menos fuerzas iban por detrás con algunos acompañantes... ¿Organizo una ruta con 7 colegas para terminar dando pedales yo solo? Somos perdedores, lo llevamos en los genes.
       



Estamos a mitad de ruta, pero queda lo mejor: el rápido sendero que nos llevará desde Las Navas del Marqués hasta el barrio de La Estación y las largas subidas por los alrededores de la Ciudad Ducal.
El mencionado sendero es de los pocos que conozco por la zona y aunque ya lo recorrimos el año pasado merece la pena repetir tantas veces como sea necesario. Es bastante recto y realmente no entraña más dificultad que algunas raíces y piedras y, eso sí, las numerosas piñas que hay que esquivar para que no te hagan caer. El primero en tirarse fue Jaime y detrás Raúl, como si fuera una competición de descenso. Una salida de cadena le impidió a Raúl su reto de alcanzar a Jaime. Tercero fui yo y creo que fue la vez que más rápido bajé por ese sendero... al punto de pasar miedo en un par de ocasiones. Por suerte nadie se cayó y pudimos reagruparnos al final en el camino de acceso a la estación de ferrocarril de Las Navas del Marqués.




Tras pasar una cancela toca subir una rampa corta pero muy puñetera por tener mucha piedra suelta y por estar completamente descubierta de árboles... y el calor no facilitaba las cosas. Serían apenas doscientos metros pero se pasó un mal rato, Giro a la  derecha para comenzar un suave descenso por una pista ancha que abandonamos pronto para tomar, otra vez a la derecha, un camino entre jaras que desciende en pendiente muy pronunciada, hasta el arroyo del Corcho. Como bien señaló Jesús, es una pena no conocer algún sendero que aproveche este desnivel y tener que bajar por un camino ancho que no aporta demasiada emoción al descenso.



Cruzamos el arroyo del corcho entre vacas y terneros y llenamos los bidones de agua fresca en la fuente que nos encontramos al otro lado y cuya existencia yo había olvidado. Me vino de lujo porque por culpa del calor apenas me quedaba agua. Empezaba lo malo... bueno, hay gente que disfruta con las subidas. No es lo mío, francamente. Rodamos unos cientos de metros paralelos al arroyo para poco a poco girar a la derecha para encarar un fuerte ascenso hasta, prácticamente, el embalse de Ciudad Ducal. Me quedé atrás tratando de acompañar a Jesús... que tras seis meses sin montar en bicicleta no pudo más y aprovechando que Pablo había parado a recuperar el aliento en una sombra decidió echar pie a tierra para coger aliento.   


Bajamos hasta casi el nivel del agua del embalse y lo rodeamos por el camino que lo bordea (no me cansaré de ir a este embalse, ya sea a montar en bici, a pescar o a pasear) para encarar la última y dura subida hasta casi recuperar la cota inicial. Las cervezas frías que nos esperan a apenas un par de kilómetros son motivación suficiente para apretar los dientes y echar el resto. O la pota, porque alguno iba bien tocado a causa de la falta total de entreno.




Nuestros familiares y amigos nos recibieron, de vuelta al punto de partida, con globos de agua. No os creais que nos molestó. El sol pegaba de lo lindo y se agradecíó ese recibimiento pasado por agua. El resto del día discurrió, como podéis imaginar, entre cervezas, pinchos, chuletas, chupitos y muchas risas.



Mención aparte merece el regalazo que se curró Raúl. Cuando lo vi me quedé sin palabras y sigo sin ellas. Os lo muestro en foto para que vosotros mismos lo valoréis. Mide unos 60x20cm aproximadamente, para que os hagáis una idea.



Y para terminar, por supuesto, agradezco a mi querida Lourditas todo el trabajo extra y la paciencia para ayudarme a preparar este evento y aguantar a este grupo de perdedores que pierden la cabeza por una buena ruta en bici... si va seguida de una barbacoa. Ya estoy pensando en la edición del año que viene.

Os dejo las fotos individuales por si las queréis imprimir para colgarlas en la cabina del camión.